1.
Errores: falta de orden, no registrar procesos y roles confusos.
Afecta porque la iglesia pierde enfoque y dirección.
2.
La buena intención no basta; sin planificación hay desorden y poco fruto.
3.
Escuchar, comunicar bien, empezar poco a poco y guiar a los líderes.
4.
Planificar sí, pero siempre bajo la dirección de Dios.