La Norma G360 debió ser el manual institucional de todas las instituciones eclesiásticas, ya que el orden debe ser el principal requisito de todo aquel que profesa a Dios o se organiza en una institución religiosa. Agradecemos a Dios por este conocimiento que nos encamina un paso más hacia el alineamiento con lo que profesamos. El Dios al que servimos es un Dios de orden; por lo tanto, cualquier falta de orden debe ser inaceptable en la casa de Dios. Predicamos que Dios es un Dios de principios y, para ello, es necesario el orden; por tanto, este debe ser un requisito rector.