Creo que la clave está en cambiar la pregunta que muchas iglesias se hacen. En lugar de preguntarse:¿Qué actividades podemos hacer? La pregunta debería ser:¿Cómo podemos ayudar a las personas a parecerse más a Cristo y responder a las necesidades que Dios nos ha permitido identificar en nuestra comunidad?
Lo primero es descubrir esas necesidades, a través de distintas vías a nivel interno y externo.
Definir el propósito de transformación que se quiere lograr.
Llevar a cabo una experiencia completa del miembro, trazar toda una ruta de integración y formación.
La iglesia debe responder a necesidades reales y estas características pueden llevar a que se tenga un buen desempeño en esta parte de propuesta de valor, ejemplo:
Está alineada con la Biblia y la identidad de la iglesia.
Produce crecimiento espiritual medible.
Comunica esperanza y propósito.
Refleja lo que la iglesia realmente vive.
Se traduce en acciones concretas y resultados.
Es clara y fácil de entender.
No promete lo que no puede cumplir.
Facilita el discipulado, la integración y el servicio.
Realiza y promueve charlas o actividades de valor en distintas áreas para el desarrollo integral del miembro tanto fuera como dentro de la iglesias
