Sería apropiado establecer que las decisiones estratégicas pasen por el Pastor Principal y el Consejo Eclesiástico antes de implementarse. Para mitigar la confusiones y conflictos publicar un organigrama actualizado para que cada líder entienda claramente las líneas de autoridad apelando a los principios bíblicos y doctrinales que regulan nuestras acciones en estos sentidos organizacionales de la iglesia.
Como lo requiere la Norma G‑360‑04 permitir la Comisión de Ética y Doctrina de la iglesia madre pueda revisar las prácticas ministeriales en las iglesia hijas para evitar la desviaciones e imparcialidad. Así mismo someter decisiones trascendentales a votación democrática, con participación de la Asamblea de Miembros.
Realizar un acompañamiento desde la iglesia madre, al programar visitas de apoyo y cultos unidos varias veces al año para fortalecer identidad institucional y unidad doctrinal. Es importante que se puedan publicar resúmenes ejecutivos de decisiones y gestión en boletines digitales o físicos para fortalecer la transparencia y confianza en las iglesias hijas.
