1. Durante la aplicación del G360 Check en nuestra organización, realizamos un análisis detallado de los procesos ministeriales y descubrimos que, aunque existían prácticas funcionales, no contábamos con rutas claramente definidas ni con documentación formal que evidenciara las transiciones y roles dentro de los ministerios. La aplicación de la norma nos permitió visualizar el estado real de nuestras rutas —cuáles estaban activas, cuáles necesitaban fortalecerse— y reconocer la importancia de tener un sistema ordenado, medible y acompañado espiritualmente. Fue un proceso de diagnóstico y aprendizaje que generó conciencia colectiva sobre la necesidad de organizar lo que ya se venía haciendo de forma empírica.
2.Uno de los puntos más débiles identificados fue la ausencia de registros y evidencias en las rutas ministeriales, especialmente en lo referente a la transición de líderes y miembros. No existían formularios estandarizados ni informes que permitieran medir la continuidad o el acompañamiento pastoral en cada caso.
Recomendamos la implementación del Checklist como herramienta obligatoria, junto con la digitalización de los registros ministeriales, para mantener actualizados los datos y facilitar la trazabilidad de cada proceso. También sugerimos crear una base de datos unificada que integrara las rutas de ingreso, formación, transición y reintegración, asegurando que cada cambio esté documentado, aprobado y acompañado espiritualmente.
3.El aprendizaje más valioso fue comprender que una iglesia organizada también glorifica a Dios. Esta norma me enseñó que el orden no es solo administrativo, sino una expresión de cuidado pastoral y excelencia ministerial.
Aplicar el G360 Check me permitió fortalecer mi visión como líder: entendí la importancia de planificar, documentar y acompañar con propósito, creando rutas claras para el crecimiento de las personas y la sostenibilidad de los ministerios.
En lo personal, me hizo valorar la rendición de cuentas, la transparencia y la mentoría como pilares esenciales de un liderazgo saludable. La experiencia fue profundamente enriquecedora y reafirmó mi compromiso con el desarrollo integral de la iglesia.
